Lo que "ELLAS" miran (traseros)
Luego de haber expuesto a mi frágil, delgada y nada espectacular anatomía, a esa jornada extenuante de viaje, baile y jolgorio, retorne a mi rutina habitual, es decir ir a clases, tomar mi combi (con los ya mencionados combiman) y disponerme a encontrar esos detalles cautivadores de cada día, que son ineludibles de espectar; sin embargo un día en particular, viernes para ser preciso, transcurría en un total, intolerable y tormentoso aburrimiento, era insoportable…, no ocurría nada singular. Resignándome a aguardar silenciosa y aletargadamente la tarde para ingresar a una clase programada, inusitadamente se presentó la oportunidad de formar parte de una conversación entretenida entre dos compañeras mías, que intercambiaban opiniones acerca de la variada somatología masculina.
No pude evitar acercarme y empezar a tratar de entender lo que le gusta al, ya por naturaleza, enigmático mundo femenino; debido a que no tenia mucho que opinar solo me dispuse a prestar atención que era lo que mas observaban “J” y “A”, que cual cazadoras describían a las mejores presas, y los mejores especimenes que habian logrado divisar en estos días.
Les gustaban los hombres corpulentos, con brazos titánicos y musculosos que las supieran abrazar, de preferencia mas altos que ellas, nunca cae mal una buena billetera y bien gordita por supuesto (factor indispensable en esta época), poco a poco y sin percatarse de mi presencia, será porque soy delgado, iban analizando las zonas inferiores y las iban describiendo, es increíble el efecto libidinoso que tiene un “buen trasero” en el subconsciente femenino, y por ende concepto de hombre perfecto para algunas, luego obviaron discutir acerca de la zona opuesta a la convexidad masculina que les gustaba porque yo oía con mucha atención, cambiaron de tema y empezaron a hablar de pectorales, espalda, piernas, hasta zapatos, era increíble los conocimientos anatómicos que escondían estas dulces amigas mías.
Mientras oía su conversación, era necesario empezar a escudriñarme, momentos en los cuales hubiera preferido no oír tan interesante conversacion, ya que yo no entraba por ningún motivo dentro de los parámetros requeridos para ser ese membrudo prototipo de hombre; me empezaba a observar, y notaba mis delgados brazos, mis reducidos pectorales, y lo que es peor de todo, no tengo trasero, empezaba a desilusionarme dramáticamente y deseaba nunca haber oído tal conversacion que había menguado mi autoestima.
Dejando de lado el lamentarme de mi poco espectacular cuerpo, intervine en la conversacion, para tratar de sacar cara con los poco favorecidos hombres que hay en este planeta, con el argumento simplón de que había cosas mas importantes, los “sentimientos”, claro que no quería defender a los demás, al que quería defender era a mi¡¡¡ me estaban atacando impunemente, a lo cual ellas respondieron que si, que también eran importantes los sentimientos y un rollazo para que me lo tragara y las dejara seguir hablando, no se me ocurrió nada mejor para caer bien parado y no me den por mi lado, mencionar la chuscada de que yo podría ser “potón” si quisiera, a lo cual respondieron:
- “Uyyyy amiguito, tienes bastante chamba por delante, perdón por detrás” (seguidas de unas risitas maliciosas)
Claro que no podía quedarme atrás, así que les mencione que para eso existían las siliconas, para que tanta chamba, con lo cual gane un par de carcajadas de parte de ellas y mías también, estaba cayendo en un absurdo, ¿Con siliconas? Me reí de mi ocurrencia por mucho tiempo y me retire para dejarlo ahí y no seguir compadeciéndome de mí.
Ingresamos a clases, y el aburrimiento de haber expuesto y tener que esperar a que terminen todos los demás, hizo que me pusiera a pensar en lo que quieren en verdad las mujeres, me pasaba por la mente la imagen de esas gringas que se pasean por las calles del centro de la ciudad con un espécimen autóctono de nuestro Perú, féminas agraciadas paseando con un gordito, otras que andan con flaquitos como yo (que tampoco tienen trasero), otras que a mi parecer no tenían nada que hacer con tipos chuscazos, claro que no me considero un papazote, ni nada por el estilo pero hay que reconocer que hay individuos que la saben hacer, tienen ese don, de mas o menos saber lo que una chica quiere maquillando sus imperfecciones somáticas con palabras bellas, la billetera, sin duda con recursos y encantos que solo las mujeres deben saber, entender y comprender.
Y aunque di muchas vueltas mas acerca de lo mismo, me vino a la mente aquellas escenas fílmicas de “What Woman Want” (Lo que ellas quieren), en la que por un azar del destino Nick (Mel Gibson) podía escuchar todo lo que las mujeres piensan y por ende lo que quieren; y es que seria magnifico contar con un don así, aunque no estoy seguro de que si al tenerlo pudiera controlar la concupiscencia que invadiría mi ser, pero bueno hasta que llegue ese día, solo tengo seguro que esas cazadoras de traseros andan sueltas por ahí, observando las mejores presas que caminan libremente, a lo cual para tratar de defenderme puedo decir que no estoy en peligro de extinción, en ese aspecto.. “trasero”.
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