martes, 23 de septiembre de 2008

La historia que no termino (2da Parte)



No muy a menudo medito acerca de las características de mi signo zodiacal, pero después de haber pasado muchas experiencias similares, tengo que reconocer que, a pesar de no ser muy fanático a prestar atención a esas dizque “brujas” que te dicen lo que deparara tu futuro (tipo Josy, Mirtha, una señito del canal 21 que mi madre siempre escucha pero no se su nombre, entre otras), hubo algo que me hizo indagar acerca de las peculiaridades de los piscis, para tratar de entender porque las relaciones amorosas que entablaba de pronto acababan y me afectaba mas de lo normal (aunque realmente no se si existe la normalidad), así que al encontrarlo de alguna manera comprendí que, al ser yo el “pescadito” del zodiaco, supuse que quizás también debía de ser un pescado, en términos de nuestro querido argot criollo, en cuanto a relaciones amorosas se trataba; sin embargo no era así , leí algunas de las paginas de Internet en las que pude encontrar la información y después de asimilarla pude concluir que me podía resumir en tres palabras: sensible, enamoradizo e idealista, aunque no se si me definen bien estas palabras al menos creo que se acercan bastante, y e ahí el porque de lo que pasa a continuación.

Luego de haber tenido una velada, que a pesar de las temperaturas glaciales, terminó con éxito; algo en mi interior me decía que lo deje así, que la historia ya se había completado hace mucho tiempo, y que lo sucedido fue simplemente un “remember”, por decirlo así, pero ahí entraron a tallar esos caracteres enamoradizos que me describen, sin dudarlo mucho concebí la idea de querer intentarlo nuevamente, siguiendo las palabras de mi corazón, pero teniendo la clara idea en mi mente de que no era algo razonable, lo cual me hizo recordar aquella canción del maestro Gilberto Santa Rosa, esa que dice algo acerca de la conciencia y el corazón (hit salsero fabuloso), y a pesar de ello eh llegado a comprender que la voz de mi corazón de vez en cuando llega a ser muy fuerte, tanto que opaca mi razón.

A pesar de haber sido informado, por la dulce “I”, acerca de una relación de larga duración y que por motivos que no me supo explicar con mucho detalle, aunque yo tampoco los quería oír, pensamos en intentarlo nuevamente; y por mi parte emprender la heroica tarea de intentar hacer olvidar a mi muy bien o mal recordado predecesor, tarea la cual había aspirado hace tiempo y en la cual no salí victorioso o aprobado.

Bien pude oír las palabras de mi razón y seguir viviendo en mi no muy feliz pero tranquila libertad, pero no… yo quería estar al lado de “I” nuevamente, fui entonces como se debe de hacer, recogerla del trabajo, acompañarla a alguna reunión con sus amigos de trabajo, pagar el taxi (cosa que hubiera preferido sea a medias pero ni modo), acompañarla a comprar, etc. Como en todas las tragedias amorosas que han marcado mi existencia, todo era felicidad, deje de escuchar esa vocecita que me decía que no era lo correcto, que duraría poco, que ella no lo olvidaría; prefería acogerla entre mis brazos, intercambiar palabras dulces, de vez en cuando una que otra promesa (es algo clásico), entre otras cosas.

Hasta que llego el día fatal, aunque no se si todos tienen esa capacidad de percibir las malas noticias, en mi caso no fue un día singular, me imaginaba que algo iba a suceder; la noche anterior al día marcado, algo me quitaba el sueño a pesar de estar exhausto por un día agitado, desperté con el pecho oprimido, pero intentando no darle mucha importancia, aun cuando me imaginaba lo que iba a suceder, se suponía que mi querida “I” se comunicaría conmigo, y como siempre sucedió algo que no es usual en mi, inexplicablemente esperaba que me llamara para que las ideas que iban rondando por mi cabeza se esfumaran, lo cual no sucedió en toda esa jornada tortuosa de domingo, mientras la espera se alargaba, volvía a oír esa voz en mi cabecita que me repetía “te lo dije” “te lo dije”, y aunque esperaba que de pronto llamara y me dijera que por algún contratiempo no pudo hacerlo antes, cosa que yo sabia no iba a suceder, como cuando me dijeron que me regalarían mi caballero del zodiaco y nunca lo hicieron, entonces me resigne a recibir una llamada en la que me dijera “tenemos que conversar”, frase que por experiencia sabia lo que significaba.

Esperada la llamada funesta, sin embargo para mi asombro recibí un mensajillo, dichoso mensajillo, el cual lo mandaba “I” y decía así: “hola sry no keria hacerte esto pero regrese con mi ex algun dia entendras de verdad lo siento….”I”..  gracias x todo bye-“, esto terminó por destrozar todas mis esperanzas, claro que también me molesto, no por el hecho de que las abreviaturas le quitan algo de formalidad a una ruptura, el hecho era que estaba terminando algo con un mensaje, algo nuevo claro, malo… pero nuevo; es que en verdad quien entiende a las mujeres, que quería decir con ese “no keria hacerte esto”, pero sino querías entonces porque lo haces, después de todo es un total contradicción, pero ahí no quedaba todo; encima de decirme que no quería hacerlo me pone “algun dia lo entenderas”, como es posible vil y cruel “I” que me pongas eso, quiere decir que tengo que vivir en la incertidumbre hasta el final de mis días si es que no llego a entender porque me dejas, eres despiadada conmigo y para el colmo de males me pone “ gracias x todo”, pero porque gracias, diablos estaba terminando conmigo por un mensaje en el que no me decía porque y que no quería hacerlo, acaso me agradecía por leer el mensaje y aguantármela solo, jamás entenderé porque me agradece, por haberle hecho dar cuenta que debía volver con su ex pareja, por haberle dado lindos momentos, ohh cruel “I”, si llegaras a leer esto espero que puedas decírmelo aunque la verdad lo veo improbable, si no pudiste decírmelo cara a cara.

Y así termino una tragedia mas en mi vida, con un inicio de sueño y un final de pesadilla, en la que la razón… tenía razón, y otra vez no hice caso, sin moraleja y si la hay en un coment.

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