domingo 19 de octubre de 2008

Lo que "ELLAS" miran (traseros)


Luego de haber expuesto a mi frágil, delgada y nada espectacular anatomía, a esa jornada extenuante de viaje, baile y jolgorio, retorne a mi rutina habitual, es decir ir a clases, tomar mi combi (con los ya mencionados combiman) y disponerme a encontrar esos detalles cautivadores de cada día, que son ineludibles de espectar; sin embargo un día en particular, viernes para ser preciso, transcurría en un total, intolerable y tormentoso aburrimiento, era insoportable…, no ocurría nada singular. Resignándome a aguardar silenciosa y aletargadamente la tarde para ingresar a una clase programada, inusitadamente se presentó la oportunidad de formar parte de una conversación entretenida entre dos compañeras mías, que intercambiaban opiniones acerca de la variada somatología masculina.

No pude evitar acercarme y empezar a tratar de entender lo que le gusta al, ya por naturaleza, enigmático mundo femenino; debido a que no tenia mucho que opinar solo me dispuse a prestar atención que era lo que mas observaban “J” y “A”, que cual cazadoras describían a las mejores presas, y los mejores especimenes que habian logrado divisar en estos días.

Les gustaban los hombres corpulentos, con brazos titánicos y musculosos que las supieran abrazar, de preferencia mas altos que ellas, nunca cae mal una buena billetera y bien gordita por supuesto (factor indispensable en esta época), poco a poco y sin percatarse de mi presencia, será porque soy delgado, iban analizando las zonas inferiores y las iban describiendo, es increíble el efecto libidinoso que tiene un “buen trasero” en el subconsciente femenino, y por ende concepto de hombre perfecto para algunas, luego obviaron discutir acerca de la zona opuesta a la convexidad masculina que les gustaba porque yo oía con mucha atención, cambiaron de tema y empezaron a hablar de pectorales, espalda, piernas, hasta zapatos, era increíble los conocimientos anatómicos que escondían estas dulces amigas mías.


Mientras oía su conversación, era necesario empezar a escudriñarme, momentos en los cuales hubiera preferido no oír tan interesante conversacion, ya que yo no entraba por ningún motivo dentro de los parámetros requeridos para ser ese membrudo prototipo de hombre; me empezaba a observar, y notaba mis delgados brazos, mis reducidos pectorales, y lo que es peor de todo, no tengo trasero, empezaba a desilusionarme dramáticamente y deseaba nunca haber oído tal conversacion que había menguado mi autoestima.

Dejando de lado el lamentarme de mi poco espectacular cuerpo, intervine en la conversacion, para tratar de sacar cara con los poco favorecidos hombres que hay en este planeta, con el argumento simplón de que había cosas mas importantes, los “sentimientos”, claro que no quería defender a los demás, al que quería defender era a mi¡¡¡ me estaban atacando impunemente, a lo cual ellas respondieron que si, que también eran importantes los sentimientos y un rollazo para que me lo tragara y las dejara seguir hablando, no se me ocurrió nada mejor para caer bien parado y no me den por mi lado, mencionar la chuscada de que yo podría ser “potón” si quisiera, a lo cual respondieron:

- “Uyyyy amiguito, tienes bastante chamba por delante, perdón por detrás” (seguidas de unas risitas maliciosas)

Claro que no podía quedarme atrás, así que les mencione que para eso existían las siliconas, para que tanta chamba, con lo cual gane un par de carcajadas de parte de ellas y mías también, estaba cayendo en un absurdo, ¿Con siliconas? Me reí de mi ocurrencia por mucho tiempo y me retire para dejarlo ahí y no seguir compadeciéndome de mí.

Ingresamos a clases, y el aburrimiento de haber expuesto y tener que esperar a que terminen todos los demás, hizo que me pusiera a pensar en lo que quieren en verdad las mujeres, me pasaba por la mente la imagen de esas gringas que se pasean por las calles del centro de la ciudad con un espécimen autóctono de nuestro Perú, féminas agraciadas paseando con un gordito, otras que andan con flaquitos como yo (que tampoco tienen trasero), otras que a mi parecer no tenían nada que hacer con tipos chuscazos, claro que no me considero un papazote, ni nada por el estilo pero hay que reconocer que hay individuos que la saben hacer, tienen ese don, de mas o menos saber lo que una chica quiere maquillando sus imperfecciones somáticas con palabras bellas, la billetera, sin duda con recursos y encantos que solo las mujeres deben saber, entender y comprender.

Y aunque di muchas vueltas mas acerca de lo mismo, me vino a la mente aquellas escenas fílmicas de “What Woman Want” (Lo que ellas quieren), en la que por un azar del destino Nick (Mel Gibson) podía escuchar todo lo que las mujeres piensan y por ende lo que quieren; y es que seria magnifico contar con un don así, aunque no estoy seguro de que si al tenerlo pudiera controlar la concupiscencia que invadiría mi ser, pero bueno hasta que llegue ese día, solo tengo seguro que esas cazadoras de traseros andan sueltas por ahí, observando las mejores presas que caminan libremente, a lo cual para tratar de defenderme puedo decir que no estoy en peligro de extinción, en ese aspecto.. “trasero”.

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martes 14 de octubre de 2008

Hacia mi lugar inolvidable "YUNGUYO"



Y la semana pasada transcurría como un Octubre de siempre, con aires de fiesta provenientes de regiones altiplánicas, que iban inundando profundamente mi ser y alimentando mi espíritu aventurero y jaranero, que a pesar de intentar mermarlo y apaciguarlo, mis buenas intenciones sucumben ante ellos, de vez en cuando se convierte en una genuina pugna entre mi mis angelitos internos, esta vez gano el arrebatado, y dejando de lado algunos deberes, súbitamente me dispuse a cargar una maleta y dirigirme a las alturas de mi Perú, siguiendo con olfato sabueso el aroma de una rica cervecita, los sonidos de entrañables melodías, el calor familiar que llamaba y la tierra que clamaba mi presencia –o era mi alma-, y aunque me puse a pensar en costos, solo pude concluir que un par de pasajes eran S/.50, unas cuantas cervezas –y solo unas cuantas porque la mayoría fueron gratis- S/.20, contemplar la belleza de paisajes serranos, el misticismo y la alegría de Yunguyo, no tiene precio.

Y así fue que cual ave migratoria, me dirigí un poco mas al sur, para disfrutar la fiesta que se celebra de 8 a 12 de Octubre, en las fronterizas tierras de Yunguyo, la fiesta de uno de los santitos mas representativos de mi corta vida “San Francisco de Borja” (Tata Pancho), aunque no pude partir para llegar al inicio de fiesta, tenia como objetivo principal llegar al día central del festejo, compre un boleto para llegar el 10 de octubre en la mañana, el ómnibus iniciaba el recorrido a las 10:30 de la noche lamentablemente, y lamentable porque cuando lo compre eran las ocho de la noche, me dispuse a esperar, afortunadamente lleve un libro y me dispuse a distraerme, deletreando algunas paginas de mi librito: “Los Siete Pecados Capitales” de Fernando Savater.

Luego de ponerme a meditar un poco de lo necesario que es la presencia del mal en nuestra vida, fue embobador mirar el reloj de mi celular y ver ese pedazo de cacharro apagado (nunca salgan sin cargar el celular o al menos llevar el cargador), así que le pregunte a la señora que se encontraba a mi lado, lamentablemente al voltear me tope con una especie de espantapájaros soñoliento, con paquetes que impedían verle el rostro, y una tranquilidad pasmosa, lo cual me dio a entender que su carro saldría mucho después que yo iniciara mi travesía. A pesar de que me encontraba algo cansado, no se si fue mi lado humano el que impidió despertarla para que me dijera la hora, o fue mas el miedo a que me largara por interrumpir su apacible espera, lo que me obligo a dar una pequeña caminata hasta el reloj del terminal, lo cual lamente porque solo había transcurrido una miserable hora, y me quedaba una y media mas por aguantar; así me dirigí a un Internet en el cual pensaba matar lo que restaba de tiempo, y que tampoco funciono porque la dueña al parecer no iba a lastimar su sueño por un solo cliente –yo- y me boto media hora después; luego de una hora de escuchar bebes llorando, ver como otros pasajeros mas inteligentes –que compraron antes sus pasajes- llegaban a la hora que partía su bus, turistas descifrando planos y conociendo bricheros al paso, al fin llego la hora esperada subí al bus recline mi asiento y me dispuse a dormir hasta llegar a la “Ciudad del Lago”(Puno).
El frió me recibió calidamente, a golpe de cuatro de madrugada, limpie mi babita que se chorreaba por mi comisura derecha, revise mis pertenencias y trataba de arreglar mi peinado, como si alguien se fuera a fijar en mi apariencia a las cuatro de la mañana (no se fijan ni cuando es de día), a partir de ahí me disponía a tomar otro bus, una combi mejor dicho, que me llevara al convite, a Yunguyo; imaginaba que el recorrido seria igual, dormiría, me limpiaría mi babita y estiraría la espalda, pero para mi fortuna encontré inesperadamente la presencia de uno de mis docentes de universidad, que también se dirigía a la juerga, claro que el iba acompañado de su señora esposa y yo de mi maleta, en el camino pasando por cada uno de los pueblos que nos llevaran hasta la festividad de Tata Pancho, en la frontera peruano-boliviana, compartíamos conversaciones que hicieron, que tanto la muchacha que estaba a mi lado como su esposa, encontraran un sueño profundo y placentero, imagino que la conversación de dientes, muelas, caries, problemas estudiantiles, y cosas así no son de las mas entretenidas.
Arribamos a este pueblito mágico, alegre, juerguero y pachanguero, a las seis de la mañana, el ambiente iba poseyendo mi ser, lo cual me rehusaba a creer, era muy pronto para iniciar cualquier tipo de celebración, aunque fuera el día principal, pero estaba donde quería estar, y en Yunguyo se puede empezar cuando menos te lo imaginas, así que llegue a mis aposentos y la bienvenida fue con un vasito de cerveza (Cuzqueña por supuesto), se iba escuchando las melodías que invaden las calles por cuatro días, luego de algunas cervezas mas, me proponía a encontrar la alegría que estaba buscando, encontré a las personas que quiero, tíos, primos, abuelitos, conocidos, entre los cuales se encuentran mis queridísimas primas Eugenia y Gabriela, las “gemelas”; y así iba iniciando la fiesta, los conjuntos iban recorriendo las calles, los danzantes iban mostrando sus trajes y sus pasos, aunque corto el recorrido el espectáculo esta por todos lados, si no lo dan los bailarines, lo dan los borrachitos que están a los alrededores, los conjuntos pasan luego a sus locales, donde realmente se dará inicio a todo lo esperado.

Curiosamente todos llegan tranquilos a la recepción, comen, educadamente se saludan, comparten conversaciones amenas, mientras que lentamente el alcohol va desinhibiendo sus animas, vas exteriorizando lentamente su alegría, se pierde la reverencia, sosegadamente las facies de sus rostros se ven anestesiadas y algunos empiezan a bailar, primero unos, luego los otros, luego todos; yo, al igual que los demás también estaba bajo los efectos embriagadores de esa mezcla riquísima de cebada con alcohol, empecé a bailar cual “moreno” al ritmo de la banda “Pagador de Oruro”, junto con toda la mancha de primos que se encontraban en condiciones eufóricas, al igual que yo, se va convirtiendo en la esencia de esta fiesta, algo fraternal, algo intimo, algo hermoso y único, que solo lo podría sentir alguien que visite este pueblo a orillas del Titicaca.
Luego de la embriaguez, van retirándose para guardar fuerzas para el día siguiente, aunque ganas no faltan para quedarse y seguir celebrando, la fiesta aun no termina, al día siguiente la costumbre nacionalizada de “curar” es casi un hecho en cualquier hogar, y los desayunos familiares listos para compartir las anécdotas del día anterior y los planes para el presente, nuevamente los zombis fueron levantándose y tomando una forma humana para continuar festejando, y lo de zombis, por mi porque moría de sueño, pero solo fui por dos días, era inconcebible la idea de quedarme postrado en cama, disfrute la rica sopa de trucha de mi tía Hermelinda, un rico segundito, y las baterías estaban casi llenas para volver a empezar, un vasito de una rubia helada, y la danza empezó nuevamente, cual conejito de duracell; como mosqueteros otra vez nos unimos por la misma causa, y “Todos para una cerveza y una para todos”, transcurrió así la penúltima etapa con los sobrevivientes de las tres anteriores, pero siempre con la misma alegría y un “salud” por medio, hasta horas que tampoco recuerdo pero momentos que nunca olvidare.

Con aflicción y amargura, tuve que alejarme de Yunguyo el domingo por la mañana, con sueño, ojeras, algo de hambre, mucha sed (no de chela), pero feliz de haber podido estar presente otra vez, y aguardando deseoso la próxima vez que pueda regresar; para mi sorpresa encontré un Snicker derretido en el bolsillo derecho de mi casaca, que había comprado en el terminal y que olvidé comer por distraído, eso ayudo a aguantar el hambre y la amargura de abandonar esta placentera tierra, entre el Juana, el Khapia, y las aguas del Titicaca.

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martes 7 de octubre de 2008

Por el mercado


Existen algunas actividades que brindan gran satisfacción realizarlas, en mi caso, de vez en cuando un partidito de frontón -usando siempre un polo blanco- (un hábito inexplicable), esos fugaces encuentros cibernéticos mediante el chat, alucinantes partidas de winning con mi amigo José, el “perrito”, un cebiche mhhh, entre otras; sin embargo siempre hay acciones que desgracian mi existencia, y que a pesar de que tienen un lado positivo, es imposible disimular la flojera que me da el hecho de solo ponerlas como una posibilidad, entre estas hay dos que siempre me han molestado, la primera es peinarme, detesto hacerlo porque no se peinarme (pero siempre lo intento, es necesario) y la segunda, es ir al mercado, nunca me gusto ir al mercado, y debe ser porque no aprendí a disfrutar de estas travesías… hasta ahora.

Era domingo y como de costumbre yo pensaba dormir hasta la hora que se me venga en gana, pero no contaba con la astucia de mi abuelito, que de un grito frustro mis intenciones, para variar fuimos al mercado a horas madrugadoras (6 am en domingo, imagínense). Recuerdo que cuando era niño me dejaban encerrado en el automóvil, dizque para cuidar el carro, claro un chibolo de 7 años bastante podía hacer si querían robar algo, bien gracioso, a menos que la hiciera de karate kid o algo por el estilo, muy diferente es que creo que no le gusta que alguien duerma mas que el.

Arrivamos a uno de los pintorescos “supermercados” de nuestra ciudad, yo con la esperanza de no perder el sueño, para que al retornar pudiera proseguir con mi interrumpido ronquido, y mi abuelito deseando encontrar una playa con espacio para el pequeño titán que maneja (una pequeña lancha); rumbo a los congestionados pasadizos, iba perdiendo el sueño e iba encontrando con placer chicas en su estado natural, y con esto me refiero que estaban sin maquillaje, ligeramente despeinadas, algunas con la misma cara de sueño que yo tenia, otras mas acostumbradas totalmente despiertas revisando que es lo que faltaba, mientras que su pobre viejito cargaba esas bolsas que iban aumentando de peso y cuya billetera lo iba perdiendo.

Luego me di cuenta que ellas se veían mas decentes que yo, que transitaba con unas ojerazas de dormilón cual panda, un polo cogido al paso en medio del sonambulismo y un short que por suerte, esta vez, estaba del lado correcto y el gorro que evitó que me peinara; de pronto algo me despertó, era una vendedora que me decía “caserito, caserito llévate”, por el otro lado había otra que decía algo similar “casero mira fresquita”, se iban multiplicando a cada paso, impedían mi libre recorrido y me iba preguntando ¿Casero?, ¿Cual casero acaso la conocía a la señora?, ¿Me había visto comprando otras veces?, ¿En el sonambulismo de la semana pasada le compramos a ella?, de pronto me di cuenta que no era yo, el casero era mi abuelito, mira pues el abuelito coqueto se conquistaba todas “caseras”, el era el men.

Mientras, yo buscaba un lugar cómodo donde poder dormir –lugar que a lo largo de mi trayecto nunca encontré-, luego de pasar por la señora papera, amable, sonriente, un traje algo folclórico (al estilo de Dina Morales o Sonia Paucar), nos dirijimos a las fruteras, con cinco kilos de papa soportados por mi delgado brazo y el sueño que aun persistía, le iba tomando un poco de gusto a este paseo matinal, en realidad creo que a pesar de que no me gusta mucho las aglomeraciones y el griterío de las “caseras”, siento que existe un contacto humano en cada compra, si es que no te sacan mal la cuenta claro.

Todo iba de maravilla, hasta que nos acercamos “al señor de las moscas”, la zona de las carnes, creo que es una de las peores zonas del mercado, y para ser sincero, a quien le gusta moscas encima de algo que va a comer luego, claro que la hierven, la sancochan, la cocinan, pero es algo repulsivo estar en ese instante en el que el peso se pasa por un gramito mas (y no por un gramito de carne).

Presenciado como estos fieles acompañantes de la buena comida arequipeña acompañaban mi bistec, de pronto lo molesto se convirtió en placentero, el sueño se desvaneció, hasta las moscas se veían bonitas volando alrededor cual mariposas en primavera, la curvilínea figura de una bella joven sobrecogió mi ser, quizás porque no esperaba encontrar a mi alrededor alguien que se viera tan naturalmente bella, de pronto quería pasear por todos los pasillos, ir donde las caseras y comprar su fruta, ir donde la señora papera y aguantar cinco kilos mas en el brazo; ir a las verduras, lácteos, hasta hubiese sido capaz de regresar donde el carnicero para comprarle un poco mas de moscas, perdón de carne, solo para observar lo bonito que podía ser ir al mercado.

Intente seguir el rastro del angelito que había visto pasar, jamás me dieron tantas ganas de comprar y de deambular “despierto” por esos, hasta ese día, penumbrosos pasadizos, que se iluminaron de repente, lastima que nunca que nunca pude alcanzar a mi angelita, y aunque conocerla quizás estaba fuera de mi alcance, cambio mi perspectiva de ver las cosas; y aunque un poco tedioso y lo nada interesante de este post, creo que de vez en cuando solo hay que encontrar un buen motivo para hacer las cosas, hasta las que no nos gustan, por eso empezare a ir al mercado, mas “bonito”, hasta intentare peinarme y no verme como un pirañita que acaba de despertar, quien sabe y vuelvo a encontrar a medio paso, a mi angelita de mercado, ahora será medio paso hacia el mercado, haber si llego a tener mi aren como mi abuelo.
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martes 30 de septiembre de 2008

Combiman

Dedicado a todo aquel pasajero heroico... COMBIMAN

Diariamente, semana tras semana y mes tras mes, se puede gozar de shows sensacionales e inverosímiles; sensacionales para el que observa el show, pero imagino que nada atractivo para los protagonistas, que sin serlo logran crear de los mejores reality shows que se puede ver (y en vivo), hablo de los usuales y rutinarios “viajes en combi”. Viajes que se pueden convertir en un verdadero martirio, y paradójicamente compararse con los mejores filmes en cartelera, desde un espeluznante y escalofriante film de terror, hasta la más hilarante comedia, claro que se puede encontrar drama, acción, ficción (solo en algunos casos) y demás; “Porque no solo pasa en la vida real, pasa en las películas, pasa en TNT”.

Debido a que no tengo un vehículo en el cual movilizarme, cada día es inevitable caer en los dominios de dos personajes ya casi familiares en mi rutina, pero no solo familiares, de vez en cuando entrañables, a pesar de ser en algunos casos: malcriados, infames, groseros, autoritarios, insolentes, despectivos, bacancitos, bulliciosos, y bueno los adjetivos que ustedes conozcan y que yo este olvidando mencionar, pero a pesar de ello e infelizmente ellos los saben… NECESARIOS, me refiero a esas dos personas que poseen el dominio total de la combi en la que voy cada día, y en la que ustedes también van, claro -el chofer y el cobrador de combi-.

Cuantas veces tuve que subir al “vuelo” para chapar la combi e ir a la universidad, porque claro ellos están apurados, entonces tienes que volar no te queda otra, mismo James Bond lanzarte a la puerta y completar la hazaña, claro que hay los días que están aun mas apurados y los muy perversos no te recogen, te dejan paradito en la acera como un “gil” con el brazo estirado, y claro si no hay nadie en el paradero chévere, no paso nada esperas a la próxima, pero el roche que pasas cuando hay gente alrededor, y te dejan plantadito, volteando la cabeza y mirando como se alejan impunemente esos tipejos que no quisieron recogerte, porque sino se les pasaba la hora.

Pero cuando tienen tiempo es otra cosa, así este full su combi, ellos paran por ti, no hay problema eres “su” pasajero, y si no hay espacio no pasa nada, todo se arregla con un par de gritos “Avanza pe tio”, “Al fondo hay espacio, avance avance”, “Pégate pe mamita”, “Seño levante al chibolo pe”, “Hagan dos filas”, “Oe causa acomoda la mochila”, “Ey al fondo caben 8” (bueno no 8, dicen 5 o 4 pero mira lo que hablan estos desgraciados, o bueno este desgraciado), claro para el no hay problema el es “superman”, el va colgadito de su puerta, si se llena se vuelve de goma y se dobla, si hay que volar hay que volar, y se cuelga de un brazo, si la flaca de atrás se cae “piña pes”, para que no es superhéroe, y como uno esta apurado, va a llegar tarde a la universidad, le cierran la puerta de la chamba o justo hoy tenia ganas de llegar a tiempo, entonces se sube y se convierte en una sardina humana.

Y lo peor es cuando estas dentro, en primer lugar ni siquiera alcanzas con comodidad el pasamanos, no faltan las señoras que te miran de pies a cabeza para ver sino tienes cara de choro y no les vayas a abrir la cartera por atrás, lo peor de todo es el ambiente sofocante en el cual no se puede ni respirar, de vez en cuando te sonríe la fortuna y precisamente el pasajero al lado del cual estas parado, se baja en la siguiente esquina, entonces piensas que ahí acabo todo –pero no-, se para a tu lado un sujeto que por razones que tu desconoces tuvo alguna discusión con la barra de jabón, estira su bracito para no caerse por supuesto, porque el no tiene ninguna intención asfixiarte, no, el ni siquiera sabe que expide un aroma cual “Pepe Le Pew”, pero que lentamente restan días a tu existencia, en ese momento vienen a mi mente nombres de ambientadores que ni si quiera sabia que existían Poet, Glade, no importa Bygon, Raid, lo que sea pero ese olor no.

Luego de haber rezado por que la pasajera del costado bajara y poder sacar la cara por la ventana, respiro un poco de smoke fresco, y continuo mi viaje, el cobrador gritando (sube, baja, mas sube que baja siempre), el chofer pisando el acelerador cuanto puede para ganar mas pasajeros, cantando alguna canción dentro de las “MAS MAS” de la semana en Panamericana o la Nueva Q; y comienza lo gracioso, siempre sube algún mañosazo que ve una linda universitaria en un jean apretadito y, sigilosamente cual serpiente, va mimetizándose entre la multitud hasta llegar a su presa y observarla detenidamente y cautelosamente por supuesto, para no ganarse un derechazo al estilo de Rocky Balboa (reacción que solo pude ver una vez fue de ripley)

Hasta que se baja la persona que esta a tu lado y se sienta una gordita, y para colmo el infame cobrador te grita “pégate ps causa, ahí cabe uno mas”, que tal raza, y claro la gordita se sienta, todo bien hasta que lentamente voy sintiendo un hormigueo por la pierna (y no es que me comience a excitar o algo por el estilo, son mis pobres células faltas de oxigeno, muriendo); de vez en cuando sube alguna señora con su “Pobre Angelito” en piernas, si te has portado y te levantaste por el lado derecho de la cama, efectivamente será un pobre angelito, pero sino ahí si que fuiste porque se convertirá en “Adorable Criatura”.

El viaje continua, luego de llegar a los puntos laborales, estudiantiles, comerciales, etc., va convirtiéndose en un cómodo medio de transporte, sin los olores hediondos del primer sujeto, que esperas no hayan afectado irreversiblemente tu cerebro, luego de haber disfrutado un poco el aire que te brinda el numeroso parque automotor de la ciudad, haberte ganado con la chica del jean y los intentos del mañoson por llegar a su lado, después de haber tenido cientos de células ahogadas por una pierna rechoncha y de haber disfrutado la compañía de un tranquilo nene, con un chorrito de baba en el cachete, el viaje va finalizando; no sin antes percatarte del graciosísimo peinado al aire libre que tiene la desdichada joven que esta en el asiento de adelante (la que estaba colgada al cobrador al inicio del viaje).

Sin embargo y muy a tu pesar, sigue siendo el mismo cobrador descarado y el mismo chofer diabólico quienes te dejarán en tu última parada, pagas la entrada del show, que por la situación actual se debió de elevar a 0.70 céntimos, amablemente pides que te dejen en la esquina correspondiente, y si “superman” (el cobrador) se humanizo; no te escucha y te dejan en la siguiente o sino, él y el chofer no se olvidaron que eres James Bond, y te botan al vuelo otra vez para ver si estas en forma, así acaba uno de los muchos viajes que tendré; y por si fuera poco vuelves a escuchar otra frasecita de despedida “Pisa, pisa” y arranca esa dupla inseparable de villanos, para maltratar a otro grupo de heroicos pasajeros… COMBIMEN

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martes 23 de septiembre de 2008

La historia que no termino (2da Parte)



No muy a menudo medito acerca de las características de mi signo zodiacal, pero después de haber pasado muchas experiencias similares, tengo que reconocer que, a pesar de no ser muy fanático a prestar atención a esas dizque “brujas” que te dicen lo que deparara tu futuro (tipo Josy, Mirtha, una señito del canal 21 que mi madre siempre escucha pero no se su nombre, entre otras), hubo algo que me hizo indagar acerca de las peculiaridades de los piscis, para tratar de entender porque las relaciones amorosas que entablaba de pronto acababan y me afectaba mas de lo normal (aunque realmente no se si existe la normalidad), así que al encontrarlo de alguna manera comprendí que, al ser yo el “pescadito” del zodiaco, supuse que quizás también debía de ser un pescado, en términos de nuestro querido argot criollo, en cuanto a relaciones amorosas se trataba; sin embargo no era así , leí algunas de las paginas de Internet en las que pude encontrar la información y después de asimilarla pude concluir que me podía resumir en tres palabras: sensible, enamoradizo e idealista, aunque no se si me definen bien estas palabras al menos creo que se acercan bastante, y e ahí el porque de lo que pasa a continuación.

Luego de haber tenido una velada, que a pesar de las temperaturas glaciales, terminó con éxito; algo en mi interior me decía que lo deje así, que la historia ya se había completado hace mucho tiempo, y que lo sucedido fue simplemente un “remember”, por decirlo así, pero ahí entraron a tallar esos caracteres enamoradizos que me describen, sin dudarlo mucho concebí la idea de querer intentarlo nuevamente, siguiendo las palabras de mi corazón, pero teniendo la clara idea en mi mente de que no era algo razonable, lo cual me hizo recordar aquella canción del maestro Gilberto Santa Rosa, esa que dice algo acerca de la conciencia y el corazón (hit salsero fabuloso), y a pesar de ello eh llegado a comprender que la voz de mi corazón de vez en cuando llega a ser muy fuerte, tanto que opaca mi razón.

A pesar de haber sido informado, por la dulce “I”, acerca de una relación de larga duración y que por motivos que no me supo explicar con mucho detalle, aunque yo tampoco los quería oír, pensamos en intentarlo nuevamente; y por mi parte emprender la heroica tarea de intentar hacer olvidar a mi muy bien o mal recordado predecesor, tarea la cual había aspirado hace tiempo y en la cual no salí victorioso o aprobado.

Bien pude oír las palabras de mi razón y seguir viviendo en mi no muy feliz pero tranquila libertad, pero no… yo quería estar al lado de “I” nuevamente, fui entonces como se debe de hacer, recogerla del trabajo, acompañarla a alguna reunión con sus amigos de trabajo, pagar el taxi (cosa que hubiera preferido sea a medias pero ni modo), acompañarla a comprar, etc. Como en todas las tragedias amorosas que han marcado mi existencia, todo era felicidad, deje de escuchar esa vocecita que me decía que no era lo correcto, que duraría poco, que ella no lo olvidaría; prefería acogerla entre mis brazos, intercambiar palabras dulces, de vez en cuando una que otra promesa (es algo clásico), entre otras cosas.

Hasta que llego el día fatal, aunque no se si todos tienen esa capacidad de percibir las malas noticias, en mi caso no fue un día singular, me imaginaba que algo iba a suceder; la noche anterior al día marcado, algo me quitaba el sueño a pesar de estar exhausto por un día agitado, desperté con el pecho oprimido, pero intentando no darle mucha importancia, aun cuando me imaginaba lo que iba a suceder, se suponía que mi querida “I” se comunicaría conmigo, y como siempre sucedió algo que no es usual en mi, inexplicablemente esperaba que me llamara para que las ideas que iban rondando por mi cabeza se esfumaran, lo cual no sucedió en toda esa jornada tortuosa de domingo, mientras la espera se alargaba, volvía a oír esa voz en mi cabecita que me repetía “te lo dije” “te lo dije”, y aunque esperaba que de pronto llamara y me dijera que por algún contratiempo no pudo hacerlo antes, cosa que yo sabia no iba a suceder, como cuando me dijeron que me regalarían mi caballero del zodiaco y nunca lo hicieron, entonces me resigne a recibir una llamada en la que me dijera “tenemos que conversar”, frase que por experiencia sabia lo que significaba.

Esperada la llamada funesta, sin embargo para mi asombro recibí un mensajillo, dichoso mensajillo, el cual lo mandaba “I” y decía así: “hola sry no keria hacerte esto pero regrese con mi ex algun dia entendras de verdad lo siento….”I”..  gracias x todo bye-“, esto terminó por destrozar todas mis esperanzas, claro que también me molesto, no por el hecho de que las abreviaturas le quitan algo de formalidad a una ruptura, el hecho era que estaba terminando algo con un mensaje, algo nuevo claro, malo… pero nuevo; es que en verdad quien entiende a las mujeres, que quería decir con ese “no keria hacerte esto”, pero sino querías entonces porque lo haces, después de todo es un total contradicción, pero ahí no quedaba todo; encima de decirme que no quería hacerlo me pone “algun dia lo entenderas”, como es posible vil y cruel “I” que me pongas eso, quiere decir que tengo que vivir en la incertidumbre hasta el final de mis días si es que no llego a entender porque me dejas, eres despiadada conmigo y para el colmo de males me pone “ gracias x todo”, pero porque gracias, diablos estaba terminando conmigo por un mensaje en el que no me decía porque y que no quería hacerlo, acaso me agradecía por leer el mensaje y aguantármela solo, jamás entenderé porque me agradece, por haberle hecho dar cuenta que debía volver con su ex pareja, por haberle dado lindos momentos, ohh cruel “I”, si llegaras a leer esto espero que puedas decírmelo aunque la verdad lo veo improbable, si no pudiste decírmelo cara a cara.

Y así termino una tragedia mas en mi vida, con un inicio de sueño y un final de pesadilla, en la que la razón… tenía razón, y otra vez no hice caso, sin moraleja y si la hay en un coment.

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martes 16 de septiembre de 2008

La historia que no termino (1ra PARTE)


Hace algunas semanas recibí la llamada de una de las pocas sobrevivientes, amigas solteras, que se encuentran en mi entorno social, como de costumbre yo ni imaginaba los motivos por los que ella lo hacía esta vez, luego de conversar unos minutos mencionó que tenia una sorpresa para mí, como de costumbre la sola palabra hizo que empezara a fantasear, hasta que dijo – Te paso con alguien que quiere hablarte - con un tono misterioso e irónico, que pocas veces le he escuchado, de inmediato recibí el saludo sutil de una voz delicada (una mujer por supuesto), en el acto mi relajada y despreocupada postura se estremeció, con un simple “Hola como estas” me quedé pasmado, atónito, congelado – como ese juego en el que te solían tocar y no podías moverte “encantados”- yo conocía esa voz, una voz que no había tenido el placer de escuchar por el corto periodo de… cinco años.

Era indudablemente la voz de “I”, una ex enamorada de mi etapa escolar, que dicho sea de paso fue con quien a pesar de habernos querido bastante, luego de un traspié (mió lamentablemente), y orgullo por parte de ambos, nunca volvimos a intentarlo, y no porque las situaciones no se hayan dado, simplemente que a veces por no dar a torcer el brazo un poco, se pierden oportunidades, y este no fue el primer caso, ni será el último.

Luego de esa corta pero agradable conversación, tuvimos algunas más, por el mismo medio inalámbrico e impersonal, hasta que al fin con ayuda de mi queridísima amiga “S” logramos acordar un encuentro, de manera que íbamos a salir emparejados, algo extraño para mis mejores amigos ya que generalmente siempre ando solo y paro de violinista (debe ser que ya no toco bien, porque no salimos tan seguido); llegado el día del reencuentro como habíamos acordado fui a recoger a mi ex pareja, recordando en el camino las cosas que habían sucedido entre nosotros, tratando de desmembrar recuerdo por recuerdo los momentos que habían marcado su nombre en mi voluble alma adolescente, para no perder el toque interesante me compre un cigarrillo, me apoye en un lugar cercano al lugar indicado, y fiel al estilo de Clint Eastwood con una mirada cabizbaja y misteriosa, inicié la espera de mi querida “I”.

Al verla después de tanto tiempo, se despejó ese aspecto misterioso que quería adoptar para impresionarla, todo lo contrario en mi rostro recuerdo haber tenido una sonrisa de oreja a oreja, con mi cara de gilipollas, echo todo un pavazo cuando ella se dirigía hacia mi para saludarme, hasta ese momento era un reencuentro común y silvestre, hicimos algunas llamadas para ubicar a nuestros amigos con los que saldríamos, compramos un par de cigarrillos para el camino y tomamos un taxi hacia la casa de nuestra amiga, en el camino fuimos poniéndonos al día en cuanto había sucedido en nuestras vidas hasta ese momento, ella se encontraba trabajando en un centro comercial (cosa que ya deducía por que la fui a recoger a salida del mismo), la veía mas madura, aunque no dejaba de notar en ella ese algo que me encantaba cuando me enamore de ella, ese intereses que me prestaba con cierto desdén, no podía dejar de observarla, claro que de vez en cuando ella parecía darse cuenta y yo trataba de disimular volteando la cabeza como si hubiera estado observando algo en el camino, ese clásico movimiento de cuello como diciendo yo no fui; del mismo modo en que ella me hacia un breve resumen de su existencia yo también le narraba algunas cosas de mi nada interesante vida, como que había terminado la universidad, me encontraba desempleado, pero profesional al fin y algunos planes que espero realizar, cuando de pronto llegamos a nuestro destino, cortamos la empalagosa conversación - que de atractiva le quedaba poco – y tocamos el timbre de la casa de “S”.

Así entonces conversamos unos instantes, nos saludamos mutuamente, hasta que llego mi camarada de mil y una historias, subimos a su discreto automóvil, que aunque discreto, también tiene su historia y sus kilómetros bien recorridos - pero esa es otra historia-. Con la rica cumbia que por estos momentos es el hit de estas latitudes, esas cancioncitas pegajosas de “Hermanos Yaipén”, “El Grupo 5” y sus amigos como dice una de nuestras radios locales, nos acompañaron en el camino a un lugar tranquilo, desierto, y sobretodo sin vecinos, ni las molestas camionetas de serenazgo.

Con una cajita de cervezas en las maletera, aunque el clima gélido no lo ameritaba, empezamos nuestra velada, en esos momentos la conversación con “I” ya había progresado, mientras yo conversaba con ella, mi aliado hacia lo mismo a no mas de dos metros nuestro, de pronto el frió comenzó a realizar su trabajo y noté que la pobre y frágil “I” se iba entumeciendo poco a poco, de manera que había que tomar algunas medidas, yo estaba dispuesto a entregarle mi impermeable abrigo, pero solo contaba con no mas que un polo bajo , lo que impedía realizar mi acto caballeresco, pensamos por unos instantes y acordamos ser mutualistas, ninguno de los dos quería padecer bajo ese inclemente clima nocturno, decidimos juntarnos y yo, gentil y cuidadosamente la abrazaría y trataría de abrigarla, situación en la cual ambos nos favorecimos, ella se abrigaba por un lado y por otro yo la tenía nuevamente entre mis brazos.

Empezamos a reavivar el pasado, por sus palabras ella nunca olvidó lo que hice cuando era un adolescente, nos preguntamos varias veces ¿Por qué? (y ya se porque, pero eso viene después), que fue lo que sucedió entre nosotros; empezamos a acercarnos como si esos momentos de hace cinco, seis, no recuerdo bien cuantos años, volvieran a aflorar, cada recuerdo comenzaba a brotar nuevamente en mi mente y en la suya también, a pesar de que libábamos glaciales vasos de cerveza, y el frió se hacia mas crudo, en esos instantes me sentí extrañamente afortunado estando junto a ella, y en unos instantes regresamos en el tiempo y conjugamos esos recuerdos en un prolongado ósculo, seguidos de otros más, y algunos más aparte de esos.

Por fuerzas espectrales nos tuvimos que alejar del lugar, la noche era joven sin embargo era necesario retirarnos, en el camino intercambiamos palabras dulces, nos veíamos a los ojos, tomábamos nuestras manos como ese corto periodo que compartimos en nuestra juventud temprana, y prometimos intentar terminar la historia que quedo inconclusa esa vez…

Continuará…


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lunes 8 de septiembre de 2008

El primer 1/2 paso


Bueno pues eh aquí yo, como al inicio de cualquier cosa generalmente no se lo que voy a hacer o… como lo voy a hacer, y para ser sincero me he dado cuenta de esto al querer plasmarlo en un escrito el cual por primera vez intentare hacer; como siempre en cada una de estas historias -por así decirlo- tiene que existir un alguien que te meta la loca idea de que puedes hacerlo y como yo no soy de aquellos que piensen que no puedo, pues ahora estoy metido hasta el cuello con esto de intentar ser un fucking blogger, sin mencionar claro que yo no supe del bendito término, hasta que mi fiel amigo que por cosas del destino hace honor a una de las mascotas mas populares dentro de nuestro medio: “Perro” (seudónimo, apodo, chapa, chaplín, que por cuestiones que yo no podría explicar le da a pelo) del cual sabrán mas pero no hoy o quizás si.

Ahora bien como yo no suelo escribir y jamás en mi vida hubiera pensado en publicar algo, a menos claro que sea un aviso en el cual diga: “necesito chamba” que por estos días era una de las ideas que me quitaba el sueño, hasta que me dedique a ser una imitación de escritor y del cual no se que futuro deparara en esta nueva faceta, por si fuera poco aparte de intentar hacer este pequeño relato tengo que hacerlo todas las semanas, supongo que eso les debe suceder a todos aquellos fieles “estudiosos” que terminan la universidad, se encuentran frustrados y desesperados por tener el bendito cartoncito por el que: dejaste de tomar tus cervecitas, buscar a tu flaquita, sacrificaste horas de play station dejando de ser "el champion" aunque sea en tu tergiversada imaginación por el insignificante periodo de cinco años o seis o siete bueno no entremos en detalles, y con el que esperas salir, colgártelo en el cuello y que misma propaganda de Interbank te caiga una lluvia de millones; pero déjenme decirles algo que quizás muchos ya sepan pero yo no lo viví hasta que termine ¡No es asiiiiiiii!... Luego te encuentras con tu pata, claro que no te lo encuentras en el Chat, ni en la calle, quedan para tomar unas ricas chelas y en el transcurso de la reunión sin darte cuentas este va lavando misteriosamente tu cerebro y te dice: “hagamos un blog” y yo como por algún designio divino o una maldición no puedo decir que “no” y acepto; cosa que es una exageración y una difamación, pero como es la primera vez que hago esto espero me disculpe.

Entonces la idea de ser un galardonado blogger nació en un bar nocturno de buena reputación y asidua recurrencia los fines de semana en el centro de Arequipa, entre unas cervezas heladas que al día siguiente pasarían factura, unos cigarros de dudosa procedencia de los cuales pensaba solo terminar uno y no una cajetilla, fuimos imaginándonos el futuro de exitosos bloggers (no hay que perder el optimismo), claro que esto solo fue el nacimiento de la idea.

En vista de que este seria mi primer post, me pareció genial hacerlo como una introducción, claro que ni siquiera había tomado en cuenta el pequeño detalle de siquiera pensar un título para este y debido a la falta de imaginación por la que mi mente se encuentra en estos días, no se me ocurrió otra cosa que poner algo relacionado con el nombre que lleva mi blog; y llegando a pensar el porque de este nombre “1/2 Paso”, es por haber querido relacionarlo con aquel dicho común que menciona que para empezar cualquier cosa necesitas siempre “Dar un Primer Paso”, pero un paso me pareció mucho, muy largo, en realidad quería dar ese primer paso para poder empezar a escribir y a arreglar una página, con todas las cosas que ello implica, como revisar otras páginas, revisar códigos (que rápidamente me hicieron delirar), buscar imágenes, hacer dibujos, fotos, configuración, y otras cosas más (que recordando, ya veo porque no quería empezar); entonces me dije a mi mismo – “Porque no das medio paso”- la verdad es que no solo parecía más fácil, si no que fácil, de cualquier manera tendría que completar el dichoso paso que no quería dar, y me imaginé caminando y queriendo dar solo medio paso y me di cuenta que no era posible, pero que había algo que me hacia completarlo –gravedad-, me pareció graciosa la idea así que decidí empezar solo con medio paso, esperando que alguna fuerza desconocida me haga terminar lo que hoy estoy empezando, “Esto es solo: El Primer ½ Paso”
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